miércoles, 4 de mayo de 2011

¿Alguna vez has pensado en hacer paracaidismo?

Sentir la caída libre, el aire rozando tus mejillas, el corazón a mil pulsaciones por segundo, a punto de salirse del pecho. Adrenalina a flor de piel, traspasar las nubes, pensar  que puedes volar. Te despojas de tus preocupaciones y vives el momento. Miras hacia abajo, y te crees el dueño del mundo, todo diminuto a tus pies. Hasta que llega el momento de abrir el paracaídas, pierdes velocidad y te vas acercando al suelo, pisas tierra firme, todo vuelve a su tamaño, los problemas están ahí, son reales y no te queda otra más que seguir con tu camino.

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